A vueltas con lo que como o no como

Hola!!! Qué tal estáis??

Yo muy bien!! Como todos, liadísima, y muy contenta!!! Mi único pero es que no me da tiempo de actualizar el blog tan a menudo como me gustaría. Pero bueno, son épocas, y las cosas mejor aceptarlas como vienen, de la mejor manera posible.

Últimamente mucha gente me habla de la alimentación. Cada vez son más las personas que se preocupan por lo que comen. Esta semana una amiga me comentó un artículo que le impactó mucho, decía que los alimentos más potencialmente dañinos de un supermercado normal son: las patatas, las manzanas, el pollo, la ternera…  La lista era de 10 limentos. No me acuerdo ahora de más, pero casi mejor, porque es deprimente… Al ser alimentos muy consumidos su producción es industrial…

Uno de mis lemas es “Como mínimo tienes 3 oportunidades al día, todos los días de tu vida, para hacer una comida bien“. Y lo sigo manteniendo. Yo no digo que todo se tenga que comer fresco y ecológico, pero por lo menos una comida al día sí.

El precio, si es caro o no, lo tendrá que valorar cada uno, pero seguro seguro que encuentras frutas y verduras de tu zona a un buen precio.

En las otras come como te gusta, pero por lo menos dale a tu cuerpo calidad una vez al día, porque tienen que hacerle frente a muchas cosas… Por ejemplo: los factores cancerígenos.

Los factores cancerígenos pueden clasificarse en tres categorías: externos, internos y de estilo de vida. Sería muy simplista hablar de una única causa.

Los externos: la radiación violeta del sol, agua o aire contaminados, químicos, pesticidas, herbicidas.

Los internos: comprenden los genéticos y las infecciones.

Los relacionados con el estilo de vida: el humo del tabaco, dieta (alta en alimentos alimentos grasosos y cremosos, fritos a altas temperaturas, baja en alimentos frescos y sin fibra, etc.), consumo habitual de alcohol…

Puede haber muchas causas que desencadenen la enfermedad, hace un tiempo, se habla también del estrés, ansiedad… Ellos mismos no la producen pero “preparan el terreno”, es decir, debilitan tanto el organismo que lo deja indefenso.

Lo que está claro es que una dieta alta en grasas estimula el desarrollo de tumores, cáncer, obesidad, enfermedades del corazón, de vesícula biliar, de hígado, diabetes y otras codiciones degenerativas.

En el año 400 a.c Hipócrates, el padre de la medicina moderna, dijo: ”Dejad que vuestros alimentos sean vuestra medicina y la medicina vuestro alimento“. Y más de 2000 años después la medicina lo ha reconocido: Los alimentos pueden ser una poderosa medicina. Está claro que la alimentación desempeña un papel crucial en la prevención, tratamiento y curación de una amplía gama de enfermedades como la diabetes, hipertensión o cáncer.

Se debería consumir a diario:

Se deberían consumir verduras y hortalizas de temporada a diario como zanahorias, remolacha, pimientos, calabaza, lombarda, crucíferas por los carotenos y flavonoides que contienen.

Los cereales siempre ecológicos e integrales y a poder ser los que no estén mutados, como el arroz integral, quinoa, amaranto, mijo o trigo sarraceno. También la avena o centeno.

Las lentejas o azukis (bloquean los receptores de estrógenos previniendo el crecimiento de células tumorales). El pescado de calidad, con dos o tres veces a la semana es suficiente, y siempre de mar no piscifactoría. El pollo o pavo, siempre ecológico, una vez a la semana. Los aceites siempre prensados en frío, no refinados.

Está más que demostrado que los alimentos anticacerígenos por excelencia son los vegetales. Esto es así gracias a la sustancias fitoquímicas que contiene como:

Las cumarinas, presentes en el perejil, regaliz o cítricos, por su poder fluidificar de la sangre previniendo la aparición de coágulos.

Las crucíferas como el brécol, rábanos, repollo, nabos, coles de bruselas, contienen idoles e isotiocianatos que tienen capacidad para eliminar y expulsar los carcinógenos y expulsarlos de cuerpo. También evitan el exceso de estrógenos (responsables de algunos cáncer de mama). Sobre todo un compuesto que se encuentra en el brécol, el sulforafano. También en el rábano chino actúa sobre las células cancerígenas, que ayudan a evitar el cáncer de mama o a neutralizar la aparición de los estrógenos que aceleran el crecimiento de los tumores.

El ácido elágico de las uvas, cerezas o fresas evitan que se formen células cancerígenas.

Los fitatos de los cereales.

La pectina, fibra solube de las manzanas o pomelos, evitan la la agrupación de células cancerosas.

La cantaxantina presente en los champiñones, el licopeno de los tomates o la luteína de las espinacas y la berza también son anticancerígenos.

bodegon

Los carotenoides, betacarotenos, como las zanahorias.

La quercitina, un bioflavonoide y antioxidante, con propiedades antivíricas, que se encuentra en la cebolla roja y blanca y la escaloña.

El ácido alfa linoléico que se encuentra en las semillas de lino o el pescado azul, como el salmón o la caballa, es un gran antiinflamatorio.

Los fenoles del ajo, la soja o el té verde o los cítricos son antioxidantes que contribuyen a evitar la agresión los radicales libres a las células sanas. También neutralizan las nitrosaminas.

Los alimentos fermentados, como el chucrut, detoxifican y disminuyen los niveles de carcinógenos. También el yogur, gracias a los lactobacillus acidophilus.

También tienen poder anticancerígeno las especias como la cúrcuma, principal ingrediente del curry, ya que estimula la formación de glutatión (potentísimo antioxidante capaz de neutralizar el efecto de los radicales libres), detoxifica el hígado. La capsaicina, sustancia que le da el sabor picante a la guindilla, es un gran antiinflamatorio.

Que tengáis muy buena semana!!

Que comáis mucho y bien!!