YO SI QUE COMO ACEITE DE COCO

Hola preciosuras!!!! Como estáis?? Espero que muy bien! O por lo menos no muy mal… No se a vosotros pero a mi esta vuelta a la rutina me está costando más que nunca!! Ayyy, es que me lo he pasado tan bien este verano!!!

Estos días me habéis hecho muchas por instagran es sobre el aceite de coco. Lo entiendo perfectamente porque se ha armado un revuelo!!

Ahora parece ser que  es   lo “pior de lo pior“. De hecho este verano mi amigo Juanjo, mientras estábamos cenando en un restaurante de Sagres,  me enseñó un artículo que decía que  era lo peor y quería saber qué opinaba yo. Pues le dije lo que os voy a contar a vosotros.

Creo que todo el revuelo empezó porque Karim Michels, directora del Instituto para la Prevención y Epidemiología de Tumores de la Universidad de Friburgo y profesora de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard, dijera en una conferencia que el aceite de coco “es uno de los peores alimentos que se pueden ingerir“. Para que os hagáis una idea de lo poco que le gusta dijo también que es “puro veneno” por la gran cantidad de grasas saturadas que contiene.

Claro, y después del currículum de esta señora (el que conocemos porque seguro es más extenso) yo le haría caso.

Como ella recordó en esa conferencia las grasas saturadas son muy problemáticas porque pueden llegar a obstruir nuestras arterias, aumentar el riesgo de padecer enfermedades coronarias y, como no, elevar el colesterol.

El artículo en general se centraba en esta parte del aceite del aceite de coco, las grasas saturadas.  Yo a Juanjo le dije que estaba de acuerdo! Claro! las grasas saturadas si se consumen en exceso pueden causar verdaderos estragos en nuestra salud, porque entre ellas y los radicales libres  forman un coctail molotov con el que mejor no encontrarse muy en serio.

Y fue entonces cuando mi amigo Juanjo me dice,  y tú, lo comes?? Mi respuesta es SI.

Y os voy a decir por qué.

El aceite de coco, además de los ácidos grasos saturados tiene otras cualidades muy interesantes, de las que se quiso asegurar recientemente el Dr Michael Mosley. Hizo una investigación para la BBC y encontró lo que ya se sabía. Es decir, corroboró su cualidades. El estudio  se hizo con el aceite de oliva, la mantequila y el aceite de coco.  A la conclusión que se llegó es que : el que más aumentaba el HDL era el aceite de coco. El HDL es, por así decirlo, el “colesterol bueno”.  Este aumento quizás se debe a que algunos de sus ácidos grasos son  el ácido láurico o el ácido mirístico que actúan sobre los lípidos (grasas) en sangre y, ayudan a balancear la proporción de HDL Y LDL.

También tiene ácido caprílico que tiene acción sobre la flora intestinal, ayuda a que funcione mejor y no se desequilibre tan fácilemente y esto, es algo muy importante porque hará que el intestino o hígado también funcionen mejor, además de que proteger a la tiroides.

Además el aceite de coco tiene ácidos grasos de cadena media  que en sí mismos constituyen una fuente inmediata de energía, es decir, que se utiliza antes de pasar por el michelín por así decirlo.  Generan además, cuerpos cetónicos que ayudan a que el cerebro también esté a gusto.

Por otro lado a la hora de cocinar es capaz de soportar mejor, a diferencia del girasol,  las altas temperaturas. Esto evita que no se desnaturalize o “estropee” tan fácilmente como éste que en seguida se forma al calentarlo ácidos grasos trans, que esos sí que los tenemos que mantener lejos de nosotros.

Por tanto yo digo SI al aceite de coco, pero como en todo, no se debe abusar y sobre todo hay que tener en cuanta la dieta en general y no sustituirlo por el de oliva. Ambos son importantes .

También tengo que decir que si yo fuese la Dr.Karim y mi vida profesional transcurriera entre tumores quizás yo diría lo mismo.

El ejemplo del aceite de coco nos sirve para aprender a valorar los alimentos por algo más que la cantidad de las grasas, proteínas o hidratos que tienen. Si ponemos el ejemplo inverso, sería como afirmar que un alimento light no engorda o un refresco 0% de azúcar , no lleva azúcar.

 

 

 

 

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